Mi pelo ha pasado por muchos cambios en los últimos años y ahora le toca volver a crecer y mantener su color natural. Para ello he ido cambiando mis hábitos de cuidado capilar, dedicando mas tiempo y dinero a mi pelo que a ningún otro producto cosmético: champús sin sulfatos ni siliconas, henna e índigo, aceites vegetales o vinagre de manzana con romero macerado.
Se han eliminado por completo los tintes químicos de mi despensa cambiándolos por henna e índigo para mantener a ralla las cuatro canas que tengo y disfrutar de un tono negro azabache brillante y suave como el terciopelo. La caída se ha frenado, la fibra capilar fortalecida, engrosada y un tono natural que se integra perfectamente con mis raíces naturales.